La dieta habitual de una persona con diabetes no debe estar basada en la prohibición de ciertos alimentos, sino en una alimentación equilibrada y adaptada a las necesidades individuales

Una de las dudas más frecuentes cuando una persona afronta su debut en diabetes tiene que ver con la alimentación, ya que aún existen ciertos mitos sobre esta patología y un gran desconocimiento general sobre las pautas que se deben seguir para su control. Por eso es muy importante la labor que se lleva a cabo desde las asociaciones de pacientes y los colectivos de profesionales sanitarios, con el objetivo de desterrar los mitos en torno a la diabetes y formar e informar sobre las pautas de alimentación y estilos de vida más saludables, tal y como se refleja a continuación.

Atrás quedan los tiempos en los que se prohibía a las personas con diabetes acercarse a cualquier alimento rico en azúcar, incluyendo algunas frutas, que han demostrado ser muy beneficiosas dentro de una dieta equilibrada. En la actualidad, los nutricionistas apuntan que la alimentación de las personas con diabetes debe contar con todo tipo de alimentos saludables, considerando las necesidades específicas de cada persona y su tipo de diabetes.

Control, no prohibición

Para la Asesoría Médica de la Asociación de Diabéticos de Zaragoza (ADEZARAGOZA), una de nuestras máximas en alimentación es "Prohibido prohibir", puesto que establecer prohibiciones puede resultar contraproducente y generar en algunas personas el efecto contrario al deseado. De hecho, está comprobado que es más efectivo formar a las personas con diabetes para que sean conocedoras de cómo afectan los alimentos que ingieren a sus niveles de azúcar en sangre para, así, poder llevar un buen control de su patología.

Consejos prácticos de alimentación para personas con diabetes

Los profesionales sanitarios de referencia para cada paciente, tales como endocrinos, dietistas-nutricionistas e incluso farmacéuticos, son fundamentales al tener que establecer las pautas y las recomendaciones más apropiadas para cada caso. A nivel general, desde ADEZARAGOZA se aconseja lo siguiente:

·        Conocer bien los alimentos antes de preparar los platos. En este sentido, dependerá de las necesidades nutricionales de cada persona que el control deba ser más o menos estricto. Por ejemplo, para las personas con diabetes tipo 1 resulta de gran utilidad contabilizar las porciones de hidratos de carbono de cada alimento, de cara a programar la pauta de insulina más adecuada. En cambio, para las personas con diabetes tipo 2 que necesiten bajar de peso, será más importante controlar las raciones y la carga calórica de los alimentos.

·        Controlar posibles excesos y tomar medidas cuando sea necesario. Esto se debe tener en cuenta sobre todo durante las Navidades, ya que en sus celebraciones son frecuentes algunos excesos, como incorporar en el menú alimentos ricos en hidratos de carbono como los postres y turrones. Para evitar que esto no suponga un desajuste en el control de la diabetes, se puede sustituir, por ejemplo, una pequeña porción de turrón por otra de pan. También se puede contrarrestar esta ingesta de azúcares y calorías con ejercicio físico o un ajuste de la dosis de insulina, si así fuera necesario, y siempre previa consulta del profesional médico de referencia.

¿Productos para personas con diabetes?

Más allá de las prohibiciones, también es común que algunas personas con diabetes se pregunten si deben optar por consumir los mal llamados "productos aptos para personas con diabetes". No obstante, este es otro de los grandes mitos de la diabetes, puesto que no existe una denominación oficial que reconozca a ningún producto como tal. De hecho, como muy bien señala el dietista-nutricionista Juan Revenga, algunos alimentos de este tipo "trasladan una falsa imagen de saludabilidad y, por ende, pueden propiciar un uso abusivo y más inconveniente que beneficioso".

Por lo tanto, no es necesario el consumo de productos que declaren ser específicos o aptos para personas con diabetes, ya que un dabético puede lograr llevar una dieta adecuada sin tener que ingenir esos alimentos. Además, desde ADEZARAGOZA se recuerda que, aunque estos productos puedan tener un índice glucémico inferior a lo normal, lo que puede ser beneficioso para algunas personas, esto no implicará que se puedan tomar sin tener en cuenta otros elementos como su carga calórica.

Desde ADEZARAGOZA se intenta poner de manifiesto que las pautas de alimentación que se recomiendan para las personas con diabetes no son nada fuera de lo habitual, nada que implique prohibiciones o requiera de productos específicos. Nada más lejos de la verdad, ya que la dieta de una persona con diabetes (rica en frutas y verduras, basada en la ingesta de cereales, si es posible integrales, y baja en sal, grasas y azúcares) es la que debería seguir todo el mundo para llevar una vida saludable.

Se estima que en 2015 la diabetes fue la causa directa de 1.6 millones de muertes. Sin embargo, la prevención es clave y el remedio podrías tenerlo en tus manos al mantener una alimentación correcta, así como practicar ejercicios de manera habitual.  

Una rutina de actividad física comprensiva incluye tres tipos de actividades:

* Ejercicio aeróbico
* Entrenamiento de fuerza
* Ejercicios de flexibilidad

Ejercicio aeróbico

El ejercicio aeróbico ayuda a que el cuerpo use mejor la insulina. Fortalece el corazón y los huesos, alivia el estrés, mejora la circulación y disminuye el riesgo de enfermedades del corazón al reducir la glucosa en la sangre y la presión arterial, además de mejorar el nivel de colesterol.  

Se recomienda: Hacer 30 minutos de ejercicio aeróbico de intensidad moderada a vigorosa por lo menos cinco días a la semana o un total de 150 minutos semanales. Realiza actividad física durante por lo menos tres días a la semana y evita dejar de hacer ejercicio dos días seguidos.

Si no has hecho mucha actividad últimamente, puedes comenzar con cinco a 10 minutos al día y cada semana haz que tus sesiones de actividad duren unos cuantos minutos más. Con el tiempo, notarás que tu estado físico mejora y que puedes hacer cada vez más. 

Si no tienes tiempo para hacer ejercicio durante 30 minutos al día, divide los 30 minutos en períodos de 10 minutos o más. ¡Las investigaciones han demostrado que si haces eso, los beneficios son similares! Por ejemplo, puedes caminar vigorosamente durante 10 minutos después de cada comida. O tratar de hacer ejercicios aeróbicos durante 15 minutos por la mañana antes de trabajar y otros 15 minutos al llegar a casa.

Si estás tratando de perder peso y mantenerlo, en la mayoría de los casos, es necesario hacer más de 30 minutos de ejercicio aeróbico al día.

Ejemplos:

* Caminar rápidamente
*  Montar bicicleta al aire libre o bajo techo en una bicicleta estacionaria
*  Bailar
* Hacer ejercicio aeróbico de bajo impacto
* Nadar o hacer ejercicio aeróbico en agua
* Jugar tenis
* Subir escaleras
* Trotar/correr
* Caminar en senderos naturales
* Remar
* Patinar sobre hielo o ruedas
* Esquiar en terreno plano 
* Hacer jardinería de manera moderada a intensa

Ejercicio con pesas

El entrenamiento con pesas (o ejercicios de resistencia) hace que tu cuerpo sea más sensible a la insulina y pueda disminuir la glucosa en la sangre. Ayuda a tener músculos y huesos fuertes, y mantenerlos así, lo que reduce el riesgo de fracturas de hueso y osteoporosis. 

Se recomienda: Hacer algún tipo de ejercicio con pesas dos a tres días a la semana además de actividad aeróbica.

Ejemplos:

* Usar máquinas de pesas o pesas en elgimnasio
* Usar bandas de resistencia
* Levantar pesas livianas u objetos como latas o botellas de agua en casa
* Hacer calistenia o ejercicios que utilizan su propio peso corporal para ejercitar los músculos (flexiones, abdominales, sentadillas, estocadas, ejercicios sentado contra la pared y planchas)
* Tomar clases de entrenamiento con pesas
* Otras actividades que desarrollan y mantienen el músculo

Ejercicios de estiramiento y equilibrio 

Los ejercicios de estiramiento ayudan a mantener la flexibilidad de las articulaciones, evitar la rigidez y reducir la probabilidad de lesiones durante otras actividades. Estirarse un poco de cinco a 10 minutos también ayuda a calentar el cuerpo y prepararse para actividades aeróbicas como caminar o nadar, pero a algunas personas les resulta más fácil estirarse después de concluir su actividad (y eso también está bien).

Ejemplos:

*  Ejercicios básicos de estiramiento (estáticos)
*  Ejercicios dinámicos de estiramiento (como subir las rodillas o dar patadas hacia atrás)
*  Yoga
*  Pilates
*  Taichí

Es importante que te asegures de que estás  haciendo correctamente los ejercicios básicos de estiramiento. Estos deben ser fáciles y relajantes. Nunca deben causarte molestias ni dolor. 

La diabetes continúa siendo una de las condiciones de salud de mayor incidencia, así como una de las principales causas de muerte. Por eso, si has sido diagnosticado/a con esta enfermedad, es importante que conozcas qué puedes hacer para mantener tus niveles de azúcar controlados.

Para lograr este objetivo, debes mantener un balance entre tres cosas muy importantes: lo que comes, la cantidad y el tipo de actividad física o ejercicio que realizas y los medicamentos que utilizas para controlar la diabetes.

Mantener este equilibrio es esencial para prevenir algunos de los graves problemas de salud causados por la diabetes, que incluyen: complicaciones de la vista, los riñones y el sistema nervioso, entre otros.

Por ejemplo, se estima que la tasa de mortalidad por enfermedades cardiacas y el riesgo de sufrir accidentes cerebrovasculares son aproximadamente de 2 a 4 veces más altos en las personas con diabetes que en las que no tienen diabetes. Además, aproximadamente, el 70 % de las personas con diabetes también tiene presión arterial alta y las personas con diabetes tipo 2 tienen altos índices de colesterol y triglicéridos anormales, obesidad y presión arterial alta.

Con este panorama, es importante discutir con tus proveedores de servicios de salud tu plan de tratamiento y aquellas estrategias dirigidas a mantener los niveles de azúcar en la sangre bajo control.

Lo que comes

Aprende cuáles alimentos son los más saludables y cómo prepararlos. También debes prestar atención al horario en que haces tus comidas y comer la cantidad adecuada y a la misma hora todos los días. Recuerda incluir a la nutricionista dietista en la discusión para crear un menú balanceado en el que la variedad aporte todos los nutrientes necesarios.

La cantidad y el tipo de actividad física o ejercicio que realizas

Como cualquier otra persona, debes incluir más actividad física en tu rutina diaria. Esto te ayudará a sentirte mejor y controlar tu peso y nivel de azúcar en la sangre. Si no estás acostumbrado a ejercitarte, comienza poco a poco, pero no olvides consultar con tu médico antes de iniciar tu rutina, para asegurarte de que no existe ninguna contraindicación.

Los medicamentos que utilizas

Pídele a tu endocrinólogo que te explique cómo funcionan los medicamentos que te ha recetado y cuándo y cómo tomarlos. Evita tomar medicamentos sin receta o aquellos mercadeados como “naturales” sin el conocimiento y consentimiento de tu médico, ya que podrían interactuar con el resto de tus medicamentos.

Si te inyectas insulina, tu médico o educador en diabetes pueden explicarte cómo inyectarte, cuándo necesitas cambiar la dosis de insulina y cómo desechar las agujas de una manera segura.

No tomar los medicamentos correctamente puede disminuir el nivel de glucosa y causar que la insulina de tu cuerpo suba. Entonces, los medicamentos se tornan menos eficaces cuando se toman. Si algunos de los medicamentos que utilizas te hacen sentir mal, no abandones el tratamiento y consulta con tu médico, para que te ayude a lidiar con los efectos secundarios de estos y te sientas mejor.

El Ejercicio Físico debe ser contemplado como un pilar fundamental en el tratamiento de la diabetes. Esta afirmación, que es conocida por todos (aunque no siempre se le dé la importancia que merece, y se ponga todo el empeño necesario para su realización), se basa en los muchos efectos beneficiosos que el Ejercicio Físico tiene sobre todas las personas, y, por supuesto, también sobre la persona con diabetes, pudiendo asegurar que sobre ésta, los beneficios son, si cabe, todavía mayores.

Durante la primera fase del ejercicio físico, aproximadamente los primeros veinte minutos, la energía necesaria se obtiene del consumo de glucógeno muscular. Este consumo no depende de la insulina, ya que el glucógeno muscular está depositado en el interior de la célula del músculo, por lo que tampoco se producirá un descenso de la glucemia.

A partir de los 20 minutos, aproximadamente, y tras el consumo del glucógeno muscular, comienza la utilización de glucosa sanguínea como fuente de energía. Es entonces cuando comienza a descender la glucemia, empezando a segregarse glucagón, que produce la movilización y transformación del glucógeno hepático, con lo cual se produce una reposición de la glucosa en sangre por parte del hígado.

Conforme el ejercicio se prolonga en el tiempo, o aumenta en intensidad, comienza la utilización de la grasa como fuente de energía; uso que es mucho más intenso a partir de la segunda hora de ejercicio físico (aunque este plazo es menor cuanto más intenso es el ejercicio) pudiendo dar lugar a posible hiperglucemia, como consecuencia de la liberación de glucosa por el hígado,  e incluso a cetosis (aparición de cuerpos cetónicos), como consecuencia de la utilización de ácidos grasos para la obtención de energía.

Una vez finalizado el ejercicio físico tiene lugar la reposición de las reservas de glucógeno consumidas (tanto hepático como muscular), por lo que continua la demanda de glucosa en toda esta fase de recuperación. Fase que puede durar varias horas, y que puede dar lugar a hipoglucmias.

Estos efectos sobre la glucemia que tienen lugar en la persona sin diabetes no siempre suceden de la misma manera en los diabéticos, aunque será preciso diferenciar si el diabético está o no bien controlado, y si el ejercicio es imprevisto o se realiza de manera habitual (entrenamiento).

Durante el ejercicio, en la persona sin diabetes, la secreción de insulina es baja y la de glucagón está aumentada, a fin de evitar la aparición de hipoglucemias. En el diabético, la cantidad de insulina no se modifica, la sensibilidad de la célula muscular a la captación de glucosa está aumentada y el músculo recibe de 3 a 4 veces más glucosa, siendo este efecto prolongado, por lo que se pueden presentar hipoglucemias hasta varias horas después de la realización de un ejercicio físico.


Efecto del ejercicio físico agudo en diabéticos bien controlados

Cuando el control de la diabetes es bueno significa que existen niveles suficientes de insulina. Si es así, el músculo capta glucosa de la circulación, los ácidos grasos libres y los cuerpos cetónicos aumentan discretamente, como en las personas no diabéticas, y el glucagón y las demás hormonas de contrarregulación se mantienen más o menos normales. El resultado final es una progresiva disminución de la glucosa sanguínea.

Efecto del ejercicio agudo en los diabéticos mal controlados

Cuando la glucemia es excesivamente alta y existen cantidades significativas de cuerpos cetónicos como consecuencia de concentraciones bajas de insulina, la actividad física aguda tiene efectos diferentes del caso anterior. En estas circunstancias, los cuerpos cetónicos y los ácidos grasos libres aumentan rápidamente en la circulación, las hormonas de contrarregulación (glucagón y catecolaminas) se incrementan igualmente, el hígado acelera la transformación de glucógeno hepático en glucosa, y el músculo no es capaz de captar la glucosa de la circulación para su consumo. La consecuencia final es que la glucemia no sólo no desciende, sino que incluso aumenta mucho, y puede aparecer acetona.

 Influencia de la actividad física sobre la insulina

Por lo que se acaba de exponer, es evidente que los diabéticos compensados van a consumir cantidades importantes de glucosa durante el ejercicio y, si se están inyectando habitualmente insulina, deberán tomar las precauciones adecuadas para evitar la hipoglucemia. Estas precauciones se resumen en disminuir la dosis de insulina, o aumentar la ingesta de hidratos de carbono durante el ejercicio físico, o ambas cosas. Responder de una manera precisa en relación a cuántos hidratos de carbono deben tomarse de forma suplementaria, o bien cuanta insulina hay que reducir es muy difícil de cuantificar aquí porque depende de varios factores, entre ellos la glucemia inicial, el entrenamiento, la duración e intensidad del ejercicio y el estrés durante el mismo.

Lo que sí es conocido y es necesario tener en cuenta, es que la inyección de insulina previa a un ejercicio físico debe realizarse en una zona que no va a ser ejercitada intensamente, para evitar un incremento en la rapidez de su absorción debido al aumento de la circulación en la zona ejercitada, y así disminuir el riesgo de la hipoglucemia.

De cualquier forma esta recomendación únicamente tiene razón de ser cuando el ejercicio se realiza inmediatamente después de la inyección. El ejercicio no afecta a la absorción de la insulina rápida cuando han transcurrido 30-40 minutos después de la inyección, y tampoco afecta a la insulina intermedia (NPH) transcurridas 2-2,5 horas desde la inyección.

Efecto del entrenamiento sobre el metabolismo de la glucosa

Desde hace años se sabe que personas no diabéticas entrenadas tienen una secreción de insulina que es netamente inferior a la de los individuos no entrenados. Este hecho traduce un importante aumento de la sensibilidad de los tejidos a la insulina como consecuencia de un incremento significativo en el número de los denominados “receptores para la insulina”, por lo que con menos cantidad de ella se obtiene el mismo efecto.

Más tarde se comprobó que personas obesas no diabéticas, cuando eran sometidas a un proceso de entrenamiento (realización de ejercicio físico de forma habitual, regular, constante y continuada) también mostraban un aumento de la sensibilidad a la insulina segregada por su páncreas.

Estos mismos fenómenos se producen en las personas con diabetes; así, en adultos con cifras de hiperglucemia moderada se ha podido comprobar que la instauración de un programa de ejercicio físico produce una espectacular mejoría en su tolerancia a la glucosa, con normalización de su glucemia.

Además de estos efectos, la realización de ejercicio físico de manera habitual (entrenamiento) modifica la capacidad de utilizar la energía en el músculo, estando incrementada de forma significativa la captación de glucosa por éste, de manera que el músculo es capaz de captar hasta 3-4 veces más glucosa sanguínea.

Todos estos datos permiten asegurar que la realización de ejercicio físico de forma habitual y constante es muy importante en la diabetes tipo 1, y que es algo fundamental en la tipo 2.
 
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